Te preguntarás qué tiene qué ver la insulina en el proceso de pérdida de peso, y la respuesta es que tiene un papel fundamental. La insulina es una sustancia que secreta el páncreas, y tiene como función específica “transportar ” el azúcar a nuestras células donde será utilizada ya sea para generar energía que sería lo ideal, o para ser almacenada como grasa, y peor aún eso último, a nadie nos gusta y ha llegado a niveles peligrosos para la salud.
Cuando todo funciona bien, la insulina hace bien su trabajo , sin embargo hay situaciones en las que nuestro organismo empieza a no reaccionar adecuadamente a la insulina, entonces el páncreas en su afán de protegernos emite más y más insulina con el afán de “bajar” el nivel de azúcar en nuestra sangre, eventualemnte , sin embargo , sus esfuerzos serán insuficientes, pues habremos caído en ese peligroso padecimiento llamado RESISTENCIA A LA INSULINA al que se le considera como la antesala de la diabetes.
CAUSAS DE LA RESISTENCIA A LA INSULINA
¿Cual es la causa fundamental de este padecimiento?: pues para contestar con una verdad de Perogrullo, es decir algo que todo mundo sabe, este problema nos lo causamos a nosotros mismos por la inactividad y por nuestros malos hábitos alimenticios: nutrimos muy pobremente a nuestro organismo, ingerimos carbohidratos con alto índice glicémico en forma excesiva, y lo privamos de la actividad física tan necesaria para que pueda funcionar bien.
LA RESISTENCIA A LA INSULINA AFECTA PRIMERO NUESTROS MÚSCULOS
Al paso del tiempo, los músculos son los primeros que se vuelven resistentes o insensibles a la insulina, de tal manera que no pueden convertir en energía las calorías provenientes de nuestras comidas . Esas calorías son entonces desviadas a las células de nuestro abdomen donde son almacenadas como GRASA. Uno de los síntomas básicos que marcan el desarrollo de la resistencia a la insulina es que no puedes perder peso no importa cuanto hagas para lograrlo, y que empezamos a acumular una tremenda cantidad de peso alrededor de nuestra cintura.
Este desorden sigue creciendo hasta convertirse en un estado metabólico anormal, en el que la grasa se va acumulando en las células tal como el agua se absorbe y se mantiene en una esponja. Como consecuencia las hormonas que participan en la quema de grasa se “apagan” literalmente, con lo que a pesar de nuestros esfuerzos no solamente no perdemos peso, sino que por cualquier “exceso”, por pequeño que nos parezca , subimos de peso más de lo normal. ¿Te suena familiaresta historia?, De verdad es frustrante ¿no?
¿COMPULSIÓN A LOS CARBOHIDRATOS O ADICCIÓN A LOS MISMOS?
CAUSAS DE LA RESISTENCIA A LA INSULINA
¿Cual es la causa fundamental de este padecimiento?: pues para contestar con una verdad de Perogrullo, es decir algo que todo mundo sabe, este problema nos lo causamos a nosotros mismos por la inactividad y por nuestros malos hábitos alimenticios: nutrimos muy pobremente a nuestro organismo, ingerimos carbohidratos con alto índice glicémico en forma excesiva, y lo privamos de la actividad física tan necesaria para que pueda funcionar bien.
LA RESISTENCIA A LA INSULINA AFECTA PRIMERO NUESTROS MÚSCULOS
Al paso del tiempo, los músculos son los primeros que se vuelven resistentes o insensibles a la insulina, de tal manera que no pueden convertir en energía las calorías provenientes de nuestras comidas . Esas calorías son entonces desviadas a las células de nuestro abdomen donde son almacenadas como GRASA. Uno de los síntomas básicos que marcan el desarrollo de la resistencia a la insulina es que no puedes perder peso no importa cuanto hagas para lograrlo, y que empezamos a acumular una tremenda cantidad de peso alrededor de nuestra cintura.
Este desorden sigue creciendo hasta convertirse en un estado metabólico anormal, en el que la grasa se va acumulando en las células tal como el agua se absorbe y se mantiene en una esponja. Como consecuencia las hormonas que participan en la quema de grasa se “apagan” literalmente, con lo que a pesar de nuestros esfuerzos no solamente no perdemos peso, sino que por cualquier “exceso”, por pequeño que nos parezca , subimos de peso más de lo normal. ¿Te suena familiaresta historia?, De verdad es frustrante ¿no?
¿COMPULSIÓN A LOS CARBOHIDRATOS O ADICCIÓN A LOS MISMOS?
Lo que la mayoría de la gente llama compulsión por comer, es en realidad una adicción a los carbohidratos; así como hay adicción por el cigarro o por el alcohol provocada por un disparo en nuestros niveles de azúcar en la sangre debido al consumo de carbohidratos altamente glicémicos. Este tipo de alimentos disparan los niveles de azúcar en la sangre como lo haría una cuchara de azúcar directamente tomada por nosotros. Hay estudios médicos alarmantes que nos indican que más del 85% de los carbohidratos consumidos en el mundo occidental de hoy son considerados altamente glicémicos. El proceso que sigue es el siguiente:
LA EVOLUCIÓN DE ESTA ADICCION
Al comer alimentos altamente glicémicos el nivel de azúcar en nuestra sangre rápidamente se eleva causando que haya una alta liberación de insulina; esta insulina en exceso hace que el nivel de azúcar en la sangre caiga abruptamente tan rápido como subió, lo que produce un estado hipoglucémico, resultando en un nivel anormalmente bajo de azúcar. Esta situación provoca a su vez la liberación de las hormonas del estrés, cortisol y adrenalina las cuales se encargan de hacer volver el azúcar a niveles normales.
HAMBRE INCONTROLABLE
Hasta ahora parecería que las cosas se normalizan ¿verdad?, pero no es así: la presencia de cortisol y adrenalina en nuestra sangre provoca un hambre incontrolable, y una gran necesidad de comer otra vez, y usualmente lo haremos con alimentos altamente glicémicos. El círculo vicioso inicia de nuevo provocando comer de más, y dejándonos como consecuencia una adicción a este tipo de carbohidratos.
ESTADÍSTICAS SOBRE ESTE PADECIMIENTO
Estadísticas en Estados Unidos Canadá y Australia sobre resistencia a la insulina nos señalan que más del 25% de los adultos ya tienen resistencia a la insulina, otro 25% está en camino de padecerla, podemos inferir sin lugar a dudas que México debe estar ya en cifras similares o más altas a las mencionadas. Muchos de nuestros niños también han desarrollado este padecimiento y a muchos los ha llevado a la diabetes tipo II. Estamos pues viviendo un drama y una epidemia de obesidad y problemas de salud relacionados que crece a un ritmo preocupante.
OTRAS CONSECUENCIAS DE LA RESISTENCIA A LA INSULINA
Aparte de la tremenda resistencia a bajar de peso, los altos niveles de insulina en nuestra sangre trae aparejado otros problemas más graves, como el incremento en nuestra presión sanguínea debido a que empezamos a retener líquidos y a que la insulina tiene un efecto irritante acumulativo en el tejido que recubre las arterias, además de favorecer el incremento en nuestros niveles de colesterol "malo" (LDL), y la pérdida de nuestro colesterol "bueno" (HDL) que es un extraordinario protector de nuestra salud cardiovascular.
El panorama parece sombrío ¿no lo creen así?, tal parece que el mundo se ha confabulado para acabar con lo más preciado de nuestras vidas que es la SALUD. Si, tal parece que hoy en día quien es saludable es la excepción y la regla es la enfermedad y los padecimientos de todo orden. ¿Nos dejaremos vencer por este relativamente reciente jinete del Apocalipsis?
¿SE PUEDE VENCER LA RESISTENCIA A LA INSULINA?
Una vez entendido el proceso que da inicio a este padecimiento, es muy posible vencerlo e iniciar una lucha contra el sobrepeso en la cual ahora si resultemos vencedores. Una lucha en la cual nuestros esfuerzos se vean compensados con una pérdida de peso constante y permanente. Vamos entonces a señalar a los enemigos por vencer:
1. Adicción por los carbohidratos altamente glicémicos (altamente refinados);
2. Una alimentación pobre en nutrientes tanto en calidad como en cantidad;
3. Un gran entusiasmo por el sedentarismo, lo cual no es otra cosa que la inactividad.
QUE PODEMOS HACER
1.- RESETEAR nuestro organismo. Poner el metabolismo en "Ceros". Hay diversas maneras de hacerlo, en la sección de productos de este blog te presento una alternativa confiable y que facilita el inicio de este proceso.
2. Seguir buenos hábitos y patrones alimenticios;
3. Iniciar ya un programa sistemático de caminata, al menos 3 veces por semana;
4. Cortar radicalmente con aquellos alimentos altamente glicémicos. Dejarlos solamente para excepciones;
5. Tomar suplementos vitamínicos que incrementen nuestras reservas de nutrientes a nivel celular, específicamente recomiendo los Esenciales (minerales, vitaminas y antioxidantes) y el Biomega que ofrece Usana Health Sciences.
La información que comparto en este artículo, proviene del libro "Healthy for Life" del Dr. Ray Strand (ya lo he citado en otras intervenciones) y es avalada por mi nutrióloga de cabecera, Lourdes Herrera de Fájer.
LA EVOLUCIÓN DE ESTA ADICCION
Al comer alimentos altamente glicémicos el nivel de azúcar en nuestra sangre rápidamente se eleva causando que haya una alta liberación de insulina; esta insulina en exceso hace que el nivel de azúcar en la sangre caiga abruptamente tan rápido como subió, lo que produce un estado hipoglucémico, resultando en un nivel anormalmente bajo de azúcar. Esta situación provoca a su vez la liberación de las hormonas del estrés, cortisol y adrenalina las cuales se encargan de hacer volver el azúcar a niveles normales.
HAMBRE INCONTROLABLE
Hasta ahora parecería que las cosas se normalizan ¿verdad?, pero no es así: la presencia de cortisol y adrenalina en nuestra sangre provoca un hambre incontrolable, y una gran necesidad de comer otra vez, y usualmente lo haremos con alimentos altamente glicémicos. El círculo vicioso inicia de nuevo provocando comer de más, y dejándonos como consecuencia una adicción a este tipo de carbohidratos.
ESTADÍSTICAS SOBRE ESTE PADECIMIENTO
Estadísticas en Estados Unidos Canadá y Australia sobre resistencia a la insulina nos señalan que más del 25% de los adultos ya tienen resistencia a la insulina, otro 25% está en camino de padecerla, podemos inferir sin lugar a dudas que México debe estar ya en cifras similares o más altas a las mencionadas. Muchos de nuestros niños también han desarrollado este padecimiento y a muchos los ha llevado a la diabetes tipo II. Estamos pues viviendo un drama y una epidemia de obesidad y problemas de salud relacionados que crece a un ritmo preocupante.
OTRAS CONSECUENCIAS DE LA RESISTENCIA A LA INSULINA
Aparte de la tremenda resistencia a bajar de peso, los altos niveles de insulina en nuestra sangre trae aparejado otros problemas más graves, como el incremento en nuestra presión sanguínea debido a que empezamos a retener líquidos y a que la insulina tiene un efecto irritante acumulativo en el tejido que recubre las arterias, además de favorecer el incremento en nuestros niveles de colesterol "malo" (LDL), y la pérdida de nuestro colesterol "bueno" (HDL) que es un extraordinario protector de nuestra salud cardiovascular.
El panorama parece sombrío ¿no lo creen así?, tal parece que el mundo se ha confabulado para acabar con lo más preciado de nuestras vidas que es la SALUD. Si, tal parece que hoy en día quien es saludable es la excepción y la regla es la enfermedad y los padecimientos de todo orden. ¿Nos dejaremos vencer por este relativamente reciente jinete del Apocalipsis?
¿SE PUEDE VENCER LA RESISTENCIA A LA INSULINA?
Una vez entendido el proceso que da inicio a este padecimiento, es muy posible vencerlo e iniciar una lucha contra el sobrepeso en la cual ahora si resultemos vencedores. Una lucha en la cual nuestros esfuerzos se vean compensados con una pérdida de peso constante y permanente. Vamos entonces a señalar a los enemigos por vencer:
1. Adicción por los carbohidratos altamente glicémicos (altamente refinados);
2. Una alimentación pobre en nutrientes tanto en calidad como en cantidad;
3. Un gran entusiasmo por el sedentarismo, lo cual no es otra cosa que la inactividad.
QUE PODEMOS HACER
1.- RESETEAR nuestro organismo. Poner el metabolismo en "Ceros". Hay diversas maneras de hacerlo, en la sección de productos de este blog te presento una alternativa confiable y que facilita el inicio de este proceso.
2. Seguir buenos hábitos y patrones alimenticios;
3. Iniciar ya un programa sistemático de caminata, al menos 3 veces por semana;
4. Cortar radicalmente con aquellos alimentos altamente glicémicos. Dejarlos solamente para excepciones;
5. Tomar suplementos vitamínicos que incrementen nuestras reservas de nutrientes a nivel celular, específicamente recomiendo los Esenciales (minerales, vitaminas y antioxidantes) y el Biomega que ofrece Usana Health Sciences.
La información que comparto en este artículo, proviene del libro "Healthy for Life" del Dr. Ray Strand (ya lo he citado en otras intervenciones) y es avalada por mi nutrióloga de cabecera, Lourdes Herrera de Fájer.




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